Va por la séptima

A lo largo de su extensa historia, la Copa Libertadores de América ha brindado grandes campeones e increíbles hazañas futboleras. Las estadísticas dirán que el más ganador de este preciado trofeo es el Club Atlético Independiente con siete conquistas -la última en el ’84 de la mano del mejor Bochini que se recuerde y un “Pato” Pastoriza infalible en el banco-. Pero en esta oportunidad vamos a detenernos en el equipo que sigue en esa lista de los “más ganadores”, el Club Atlético Boca Juniors, que posee seis preceas.

La Primera

Boca venía de ser campeón un par de meses antes ante River en una histórica final, pero había algo que no lo dejaba tranquilo: quería ser campeón de América y para eso se preparó la primera mitad del año ’77.

La primera fase, durísima como pocas, lo enfrentaría con su archi-rival, Peñarol y Defensor Sporting, respectivamente. Por primera vez en la historia se dió el gusto de eliminar a River y así avanzar a la segunda rueda donde se desharía de Libertad de Paraguay y el fuerte Deportivo Cali colombiano. Como es sabido, la otra llave la ganaría el Cruzeiro.

La Bombonera fué el escenario elegido para el partido de ida, se jugó un 6 de Septiembre y con gol de Carlos Veglio, Boca se impuso por 1 a 0. En la vuelta, jugada en Belo Horizonte, el resultado fue el mismo pero a favor del local y la serie debió definirse en un tercer partido a jugarse en el mítico Centenario de Montevideo. Allí el 0 a 0 determinó los penales y, de la mano de un genial “Loco” Gatti -atajando dos penales-, y de Felman convirtiendo el último, el equipo de Lorenzo se coronaría vencedor de América por primera vez en su historia.

Bicampeón de América (Primera Parte)

Dicen que ser bicampeón de la Libertadores es una tarea dificilísima, casi imposible, pero… ¿Qué le van a hablar de imposibles a Boca?.

Como campeón de la edición 1977 tuvo el “derecho” de poder ingresar para la fase final; en dicha instancia se mediría (otra vez) con River y se encargaría de dejarlo sin copa como el año anterior.

Aquel año, la final lo encontró al equipo de la ribera, enfrentándose al Deportivo Cali de Carlos Salvador Bilardo. Tras un complicado partido de ida con empate en cero y una tremenda goleada por 4 a 0 en el estadio de Brandsen al ochocientos, el conjunto Xeneize lograría su primer bicampeonato americano

La Vuelta A Las Fuentes

Tras veintidós años de sequía internacional, Boca volvería a ganar una Copa Libertadores; esta vez sería de la mano del técnico más importante y ganador de la historia del Club: Carlos Bianchi.

Como manda la historia azul y oro, el equipo estuvo conformado por hombres aguerridos, con hambre de gloria. Con un Palermo que se perdió la primera fase por lesión pero con un Riquelme brillante y un Jorge Bermúdez líder, el equipo del “Virrey” logró el título.

Dicen que no hay dos sin tres y sino pregúntenle a River que, por cuarta vez, fué eliminado por Boca de un torneo internacional. El “Millonario” se había impuesto 2 a 1 en el Monumental, pero, en La Bombonera y por paliza (3-0 y vuelta de Palermo), se logró el pase a semis que lo enfrentaría con el América de México; esa es una historia que contaré en otra oportunidad…

Después de un 2 a 2 infartante en casa contra Palmeiras, con ambos goles del hoy técnico del primer equipo , y un 0 a 0 horrible en el Morumbí, los penales le dieron la mano a Boca y al héroe Oscar Córdoba. El “Patrón” definió al palo izquierdo de Marcos y así se volvió a la senda victoriosa.

Bicampeón de América (Segunda Parte)

Ya sin el “Titán”, que había partido al Villarreal, pero con un Riquelme sensacional, el equipo de Bianchi volvería a alzarse con el trofeo. Después de haber pasado una primera ronda sin complicaciones y un cuadro de octavos accesible, se llegaría a la semifinal con un rival bastante conocido: Palmeiras.

El equipo carioca estaba ansioso de revancha por lo que había sucedido un año antes y otra vez los penales decidieron la suerte del “Verdao”; Tal y como había sucedido en la final de la anterior edición, el azar determinó que Román y compañía avanzaran a otra final.

Esta vez el partido decisivo sería con una de las revelaciones de aquella copa, el Cruz Azul mexicano. Después de haber ganado 1 a 0 en el estadio Azteca, con gol de Marcelo Delgado, y perder por la misma diferencia en el Alberto J. Armando, los tiros del punto final le dieron la mano una vez más a Córdoba y Boca pudo festejar su segundo bicampeonato.

2003, un año especial

Después de haber tropezado en la edición del 2002 y quedar eliminado a manos del Olimpia de Paraguay, el nuevo Boca de Carlos Bianchi se armaba para pelear palmo a palmo la edición 2003 de la Copa.

El equipo del Virrey, compartió grupo con el DIM colombiano, Barcelona de Ecuador y el siempre complicado Colo Colo chileno; el grupo, para sorpresa de muchos, sería ganado por el conjunto de Medellín lo que obligaba al equipo argentino a disputar la llave de octavos contra el novato Paysandú de Brasil. En un partido con pocas luces y en el que a Boca le costó hacer siempre pie, el combinado brasileño con Pedro Iarley a la cabeza, se llevaría un valioso triunfo por 1-0 del Alberto J. Armando; en Brasil la situación se daría vuelta y los capitalinos, de la mano de un genial Guillermo Barros Schelotto, se llevarían el triunfo por 4 tantos a 2.  En Cuartos se pudo eliminar al complicado Cobreloa, ganando tanto en la Bombonera como en el siempre complicado desierto de Atacama. Para las semifinales tocaría otro equipo colombiano: el histórico América de Cali. Después de una ventaja de dos goles conseguida en Argentina, la eliminatoria se definiría en Cali, donde Boca pisó fuerte y se impuso por cuatro goles.

La final sería una especie de revancha que tardó cuarenta años en llegar; El fútbol, deporte hermoso y revanchero si los hay, le ponía nuevamente al Santos enfrente. Esta vez no estaba Pelé, esta vez enfrente habia Robinhos, Diegos, Ricardos Oliveiras y Elanos (jugadores de selección). Boca es tan inmenso y batallador que el primer chico se lo llevó sin problemas; fué un contundente dos a cero con una actuación fenomenal del “Chelo” Delgado. La revancha no sería menos y en apenas un puñado de minutos, el team de Bianchi se pondría en ventaja después de una deliciosa pared entre Battaglia y Tévez, que el morocho de fuerte apache terminaría en la red: uno a cero y medio pie en Japón para enfrentar al Milán de Ancelotti, Pirlo y Kaká. Con los minutos se fueron sucediendo las jugadas hasta el definitorio gol de Delgado que le daría la tranquilidad al equipo de la ribera. Campeones de nuevo, en un año que culminaría con la obtención del apertura y la Copa Intercontinental en Yokohama.

La última (Por ahora)

Tras un par de años de ganarlo todo de la mano del “Coco” Basile, y de perder un torneo a manos de Estudiantes bajo la tutela de Ricardo La Volpe y no jugar Copa durante el 2006, Boca iba en busca de ese trofeo que tanto le gusta, esta vez de la mano de un experimentado como Miguel Ángel Russo.

Tras pasar un grupo bastante más complejo de lo que se esperaba (se pasó por un punto sobre Cienciano), los octavos de final le deparaban que se enfrentaran a un par argentino: el Club Atlético Vélez Sarsfield. El primero partido se jugo en suelo bostero -será recordado por la criminal patada al pecho de Gastón Sessa a Rodrigo Palacio- y el conjunto de Miguel si impuso con un contundente 3 a 0. La revancha en el Amalfitani parecía sencilla, tranquila, más después de haber conseguido semejante ventaja; pero no. Dijimos que Boca si no sufre no vale y así fue; el conjunto fortinero se puso 3 a 0 y parecía que la historia se moría en la tanda de penales hasta que apareció el pie derecho del mejor jugador de esa copa, del mejor jugador de la historia de Boca, del tipo que volvió de Europa para ganar el trofeo: Tiro de esquina desde la izquierda y Juan Román hace de las suyas metiendo un gol olímpico. Euforía para un lado, desazón para el otro y la alegría para el pueblo azul y oro de dejar afuera al tipo que les había arruinado un tricampeonato un par de meses antes.

Fué una copa épica. Vino Libertad de Paraguay a casa y se llevó un uno a uno que le dejaba la serie a favor. Otra vez aparecío la magia del “diez”, esta vez semi desgarrado, y en tierras guaraníes se logró la clasificación.

Viaje a la desconocida Cúcuta, a Colombia. Un partido que le fué esquivo de principio a fin a Boca por la lesíon de Mauricio Caranta y el ingreso de un Aldo Bobadilla que nunca se pudo afianzar en el equipo. Fué derrota 3 a 1 con un doblete de Blas Pérez para el conjunto colombiano y una sensación de vacío tremenda en el conjunto de Miguelito.

La revancha fué un cuento, de esos que solo a Boca le pasa. Bajo una niebla espesa y una alarma latente de suspensión, el encuentro se llevó a cabo y las gargantas estaban listas para el batacazo. Se moría el primer tiempo, el partido estaba sin goles y todo hacía presagiar que no iba a haber buenas noticias; minuto 44, tiro libre para Boca y enfrente de la pelota se para un tal Juan Román, un beso y a clavarla a un ángulo: 1-0. Después llegaría el gol salvador del “Seba” Battaglia y el tres a cero definitorio del más grande goleador.

Venía el Gremio a jugar a casa, con un ídolo como Rolando Schiavi y con Saja en el arco. Fué tres a cero con baile incluido. Sí, con baile como leés. La revancha en Brasil no sería menos y en unos pocos minutos, con un JR genial, el equipo se pondría dos a cero y serie sentenciada, copa en mano y pasaje al mundial de clubes que se jugaría en Japón.

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