Messi, una estrella agotada por el talento de los inútiles

Una famosa frase -de una canción icono del rock nacional- dice que “cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón”. Después de la noche más amarga en la carrera de Lionel Messi en la Selección Argentina, ¿será este el augurio de la gloria que se le viene al mejor jugador del mundo con la celeste y blanca? Antes de plantear cualquier presagio, hay que develar por qué se agotó la estrella a la que le exigimos milagros a cambio de nada. Quizás el talento de los inútiles es, entonces, criticar y culpar a los exitosos de no salvarnos del fracaso.

messiMessi se cansó de arrastrar frustraciones, y que van todas a parar a su cuenta. Todos somos culpables, cada uno desde nuestro lugar, de que el mejor jugador del mundo pise la baldosa floja y se llene de agua; de poner ladrillos en su mochila y nombrarlo como nuestro salvador; de esperar que logre milagros que nosotros nunca lograremos. Siempre tuvo más para perder que para ganar con la Selección Argentina. Sabe que si Argentina no gana, el será el máximo responsable; sabe que todo su prestigio, ganado a puro talento, corre riesgo de ser opacado por las desilusiones con la celeste y blanca; sabe que jamás logrará reconocimiento en sus tierras, porque no es suficiente intentar ganar así haga hasta lo que no puede, sino que es su obligación ganar como sea. Ya lo dice un proverbio tan viejo como certero: nadie es profeta en su tierra.

La cuestión es que el rosarino es un pobre esclavo de un enigma para nada difícil de resolver ¿Por qué no juega igual en Barcelona que en la selección? Sencillo: en el Barça gana el equipo o pierde el equipo; en la Argentina gana él sólo o pierde él sólo. Esto se resuelve también a modo de simples interrogantes: ¿Alguna vez en España culparon a Messi de las frustraciones del Barcelona? ¿Alguna vez no lo culparon de las desilusiones de la selección?

messi2Más allá de toda comparación sobre cómo lo juzgan los críticos de este y de aquel lado del Atlántico, es justo exponer también lo que se denota en cada partido dentro de la cancha.  Debe ser difícil ganar un título cuando tus compañeros te pasan la pelota y te empujan a gambetear rivales, cuando el técnico se preocupa por no perder y te carga la responsabilidad del triunfo, cuando a los dirigentes les preocupa más el sillón que el fútbol. A Messi lo entregaron siempre en los partidos importantes. Nobleza obliga, en varias oportunidades no rindió como se esperaba y quedó en deuda. Ahora se entregó él mismo renunciando a la selección en otro acto de compromiso. Pero en esta estás equivocado Leo, porque el que abandona no tiene premio.

Por último, me angustía caer en una rápida reflexión. ¿Qué sigue después del Mesias? Al final, el país va a seguir en crisis, la AFA va a continuar siendo un caos, la justicia va a llegar siempre tarde, y los que no se animaron seguirán criticando a los que no pudieron. ¡Quién hubiera dicho que el único pecado de Lionel Messi, y el único motivo para ser tan odiado, iba a ser jugar a la pelota!

Leonardo Giménez

@lgimenez7

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