Estudiantes padece por sus problemas de “riñón”

En los pasillos de City Bell no se escucha otra expresión: “El riñón de Estudiantes”. Hinchas, referentes, dirigentes y hasta los medios de comunicación hacen referencia a este enunciado y, cada cual, la define como la siente. El peso de la ideología hace tambalear al Pincha y sostener ese fundamentalismo por estos días parece una quimera.pincha

Pero, ¿qué es el “riñón de Estudiantes”? Estudiantes de La Plata es un club que nació bajo la cultura del trabajo, del esfuerzo y del sacrificio individual en pos del bien colectivo. A partir de la década del 60’, con la llegada de Osvaldo Zubeldía forjó un estilo de juego que cambió la historia del Pincha y revolucionó al fútbol mundial. Fue un maestro, un adelantado: fue el primero que estableció el doble turno en los entrenamientos, las jugadas propias de laboratorio, la jugada del offside, las marcas personales, los famosos carrileros, las concentraciones, entre tantas otras particularidades que cambiaron la perspectiva del fútbol argentino. A partir de allí, se construyó y se consolidó un estilo que para la familia estudiantil quedó marcada a fuego.
Carlos Bilardo, Alejandro Sabella y Diego Simeone, junto a Eduardo Manera, fueron los técnicos campeones con Estudiantes, y fieles exponentes del legado de Zubeldía. Sin embargo, ninguno nació, se crió, ni murió en Estudiantes. Entonces, ¿de qué se debería hablar cuando se apunta al “riñón de Estudiantes”?
Cuenta Bilardo, que Zubeldía los convocó en la estación de Constitución para que observaran a miles de madrugadores que corrían bilardodesesperados intentando no llegar tarde a su trabajo: “Si me hacen caso y corren, si son buenos profesionales, dejando de lado todo lo demás para entrenar fuerte, a doble turno, concentrarse y vivir para esto unos cinco años, podemos llegar lejos. Y si no fuera así, seremos uno más de ellos”, les dijo mirando la muchedumbre. Es decir, trabajar mucho para no tener que trabajar. Ahí comenzó a funcionar el riñón del Pincha. El trabajo, el esfuerzo, la fe y el convencimiento llevaron a esa generación a ser campeones del mundo ante el Manchester de Bobby Charlton y George Best, entre otros.
Pero hoy, el riñón está inflamado. Ni Juan Sebastián Verón, el máximo ídolo de la historia, logra el total consentimiento por parte de la parcialidad Pincharrata: “Habría que ver qué es el riñón de Estudiantes”, planteó el presidente. Y si Verón instala la incógnita, y si hasta él es cuestionado, estamos en presencia de un problema que va más allá del riñón. Claro que no fueron para nada acertado en sus decisiones a la hora de decidir el futuro de los entrenadores del León.
Mauricio Pellegrino, un DT que no se situó jamás en ninguna de las dos grandes veredas del fútbol argentino (llámese Bilardismo o Menotismo) fue quizás el que mejor posicionó a la institución en competencias nacionales o internacionales, pero nunca pudo dar el salto para consolidarse y terminó despedido por JSV. Llegó Gabriel Milito, el más discutido por la famosa identidad que era totalmente contraria a la que pregona en el mundo albirrojo. Se fue sin terminar su contrato, sin pena ni gloria. Nelson Vivas se hizo cargo del equipo y logró excelentes resultados. Clasificó siempre a todas las copas internacionales, consolidó a varios juveniles que fueron trasferidos por cifras millonarias, y Estudiantes no bajó del tercer puesto. Sin embargo, la humillante eliminación ante Pacífico de Alvear -un equipo del Federal B- en la Copa Argentina hicieron que la Comisión Directiva decidiera su partida. El mayor desacierto fue el de Gustavo Matosas, un técnico con un perfil alto y con credenciales de trabajador nato, pero que no duró ni tres meses. En el medio, está la fallida y escandalosa asunción de Lucas Nardi, quien estuvo al frente del plantel principal solo tres días, y tuvo que ser removido por los tuits que lo manifestaron contra la ideología de Carlos Bilardo.
Así, y con los malos resultados y los magros rendimientos colectivos e individuales a la vista, la familia pincha se aglomera, y corea con altavoces intentando dirigir el barco hacia el resurgimiento de Estudiantes. El Pincha necesita urgente un trasplante de riñón, y todo es culpa de Zubeldía.

Leonardo Giménez

@lgimenez7

Categorias Nota de Color

Etiquetas ,,,,,,,

Deja tu Respuesta

Your email address will not be published.